Pando: Adolescentes embarazadas entre la frustración y la maternidad impuesta

En tres meses 250 adolescentes resultaron embarazadas en Pando. Este 2017 se registró siete muertes maternas de adolescentes y hay cinco cas...

En tres meses 250 adolescentes resultaron embarazadas en Pando. Este 2017 se registró siete muertes maternas de adolescentes y hay cinco casos de VIH. El Gobierno Autónomo de Pando elaboró un plan departamental que aún no implementa.209879_1_01
Maritza (nombre ficticio) tiene 16 años, está entre las 1.075 adolescentes embarazadas en 2016. Carga en sus brazos a su hijo de dos meses. Está aprendiendo a ser madre. Tenía pensado ser pediatra, un sueño que puede extinguirse o postergarse por la crianza de su niño.
Vive en el municipio de Porvenir ubicado a 20 kilómetros de la capital de Cobija en el departamento de Pando, en la amazonía de Bolivia, donde la temperatura supera los 30 grados centígrados.
Mide más o menos un metro 57 centímetros. Su piel es blanca, tiene el rostro redondo y sus ojos parecen dos uvas, su mirada es tímida. Su sonrisa se mezcla con una tristeza cuando habla de su madre que recibió “con decepción” su embarazo y de su padre del que nunca tuvo su cariño.
Maritza está viviendo una nueva experiencia que no planificó, ser madre. Aunque dice estar feliz, aún no entiende mucho de la maternidad. “Ser madre y ser menor de edad es un poco difícil para mí. A veces no sé qué le duele o de qué llora (mi bebé)”, cuenta a ANF.
El miedo y el susto fueron los dos primeros sentimientos de Maritza cuando se enteró de su embarazo. Pensó en su madre que además cumplió el rol de padre, la progenitora había pensado en un mejor futuro para su hija, mejor que su propio destino.Pamela (nombre ficticio) es de Porvenir, a sus 17 años tiene una niña de poco más de un año. Igual que Maritza sintió temor de enfrentar a sus padres, quienes esperaban que estudie y tenga una vida mejor. “Ella (mi madre) siempre me decía que me cuide, pero no le hice caso”, comenta.
“Me arrepiento, porque si hubiera escuchado no estuviera así (con hija). Hubiera sido diferente mi vida sola. Hubiera seguido en el colegio con mis amigas, se ha frustrado  mi vida”, dice con tristeza, mientras acaricia a su niña que sofocada por el calor se ha quedado dormida en sus brazos.
Maritza y Pamela son parte de los 1.075 casos de adolescentes embarazadas en la gestión 2016 en el departamento de Pando. Entre enero y marzo de este año el dato no es menor, 250 adolescentes están embarazadas, 33 de ellas son menores de 15 años, según el Servicio Departamental de Salud.
Solo en el municipio de Porvenir, la psicóloga de la Defensoría de la Niñez y Adolescencia, Yolanda Assaf, atendió en estos primeros meses del año 10 casos de adolescentes entre 13 a 16 años. Este municipio ocupa el quinto lugar con presencia de adolescentes en gestación.
En el estudio "Maternidad temprana pobreza y violencia en Pando", refleja precisamente la realidad que vive este departamento en torno a la población que está pasando de ser niña hacia la adultez, pero de manera precoz.
Un estudio del Fondo de Población de las Naciones Unidas en 2013 informó de 90.000 embarazos en adolescentes lo que equivale a 246 por día o 10 embarazos cada hora en el país. La mayoría de estos embarazos se registraron en Beni y Santa Cruz, seguida de Potosí y Pando, por debajo Oruro, Chuquisaca y Tarija y con el menor índice está La Paz.
En Pando hay una realidad y es que los adolescentes tienen una vida sexual a temprana edad. En Cobija, las mujeres tienen su primera relación sexual a los 15 años, pero con poca o nada de información sobre salud sexual y reproductiva o métodos anticonceptivos para evitar los embarazos no deseados o las enfermedades de transmisión sexual.
Este municipio es uno de los tres que en el departamento de Pando tiene un Servicio Integral de la Mujer y una Defensoría de la Niñez y Adolescencia, el alcalde Regis Ritcher, ve con preocupación esta situación.
“Cuando vi el tema de adolescentes embarazadas por reportes de maestros me preocupe, hablé con médicos y los centros de salud. El 2015, de 100 mujeres 55 eran adolescentes embarazadas, el 2016, de 115 mujeres, 48 seguían siendo adolescentes. Nos preocupó”, sostiene.
Se reproduce la pobreza y la naturalización del embarazo
¿Dónde se origina el problema? Se pregunta Liliana Espinoza, coordinadora de la Vicegobernación y coautora del libro “Maternidad temprana pobreza y violencia en Pando”, elaborado por el entonces Ministerio de Autonomías y el Fondo de Población de las Naciones Unidas.
La respuesta está en la violencia, es hasta cultural, el modelo patriarcal, la falta de recursos económicos, la educación. Son detonantes”, comenta Espinoza, quien apunta que no es un problema reciente sino que se detectó en 2012.
Ese año, los estudiantes en Cobija identificaron tres problemas de su generación: los embarazos en adolescentes, el consumo de alcohol y la violencia. Se dieron cuenta cuando sus compañeras aparecían embarazadas o las que venían del área rural abandonaban la escuela por esta situación.
Blanca Muñoz, responsable de la Defensoría de la Niñez y Adolescencia, percibe de cerca estos problemas.
El embarazo a temprana edad es un problema de salud pública y una violación de los derechos humanos fundamentales de las niñas y adolescentes porque afecta su derecho a la vida, a su integridad física, sexual y psicológica, el derecho a la salud, al verse sometidas, en la mayoría de los casos, a relaciones sexuales forzadas, a continuar un embarazo no deseado ni planificado y, por último, a una maternidad forzada.
El escenario genera mayores círculos de pobreza que se reproduce en torno a las adolescentes, porque abandonan sus estudios, se quedan como amas de casa, la mayoría son abandonas por sus parejas, económicamente dependen de sus padres y no tienen recursos por falta de oportunidades laborales, comenta Espinoza. 
Pero resulta que ya no es una sorpresa que una menor de edad esté embarazada, “se ha naturalizado”, lo que resulta más preocupante, afirma la exdefensora del Pueblo, Silvia Suárez, al referirse a las cientos de niñas y adolescentes que están frustrando sus vidas producto de embarazos no deseados.
Un 30% de adolescentes mujeres ve reducida sus posibilidades de estudio y trabajo remunerado, hay mayor morbilidad y mortalidad para las mujeres y la reproducción a nivel territorial del ciclo de la pobreza, hace referencia el estudio “Maternidad temprana pobreza y violencia en Pando”.
Por la situación económica, hay familias en el área rural que deciden entregar a sus hijas en calidad de concubinas o esposas a hombres adultos que tienen una mejor estabilidad económica. Silvia Suárez denomina los “matrimonios serviles”, cuando las adolescentes no elijen a sus parejas sino son impulsadas o forzadas a conformar esas familias.
Mientras que en Cobija, Suárez habla de las “relaciones sexuales comerciales” donde menores de edad mantienen relaciones con hombres mayores, a cambio de regalos y en muchos casos las mantienen, lo que también se ha convertido en una forma de vida.
Estas relaciones son “consentidas” por los padres. Muy pocos son denunciados por “estupro”, porque además las comunidades aceptan como un hecho normal que las menores sostengan relaciones con personas adultas.
Los embarazos también son el resultado de violaciones. Algunos casos que llegan a la justicia no tienen pronta solución y quedan en la impunidad o, los padres en  algunos casos terminan aceptando que su hija se case con el agresor e incluso tengan el hijo fruto la agresión sexual.
La psicóloga Yolanda Assaf cuenta uno de esos casos de una niña de 13 años violada sexualmente en Porvenir.
Estos casos son producto de la cultura machista y patriarcal coinciden Suárez y Espinoza, porque se sigue definiendo a las niñas y adolescentes como “objetos”, porque sus cuerpos pueden ser poseídos, dejándolas sin capacidad de decidir sobre sus vidas, su sexualidad y principalmente su futuro.
Maritza y Pamela y la falta de educación sexual
Ambas siguen estudiando, pero en horario nocturno. Viven en la casa de uno de sus progenitores. Durante todo el día cuidan a sus niños y cumplen las tareas domésticas como cocinar, lavar, limpiar mientras sus parejas, que son mayores que ellas (20 y 22 años), salen a trabajar.
Ninguna de ellas pretende tener otro hijo y han decidido utilizar algún método anticonceptivo. Maritza sonríe cuando cuenta que no se cuidó porque todo fue “producto del momento” de intimidad. En cambio Pamela alega desconocimiento de los métodos, su pareja que usaba condón dejó de hacerlo porque no le gustaba.
Silvia Suárez lamenta que en Pando no se encaren campañas de educación sexual solo porque las instituciones tienen miedo a hablar de esta temática y alentar mucho más a una vida sexual activa.
Mientras las autoridades siguen hablando de elaborar un plan departamental y hacer frente a la problemática. En 2016 se registraron siete muertes maternas. Cinco en Cobija y dos en el área rural. Dos eran menores de 15 años y cinco menores de 20 años, informó la directora del Programa de Niñez y Adolescencia del Servicio Departamental de Salud, Sara Carpineiro.
Añadió que a la fecha cinco adolescentes tienen VIH positivo. “Para nosotros ya es bastante preocupante el dato en Cobija”, dijo. Comentó que también recurren al aborto es el caso de una menor de 20 años que tomó 24 tabletas de misoprostol.
Liliana Espinoza cuestiona que las autoridades del Estado prioricen “las obras de cemento” porque son los proyectos que se ven, son tangibles y tienen un rédito político, pero no son temas privilegiados el desarrollo humano, el ámbito social es invisible.
“No se prioriza el tema de niños y adolescentes y específicamente al tema de adolescente embarazadas”, reclama.
Suárez cree que esta situación exige que las autoridades giren su mirada al área social, porque de lo contrario los índices de pobreza irán en crecimiento con graves consecuencias para estas poblaciones altamente vulnerables.
Pero también coinciden en la necesidad de generar fuentes de empleo, oportunidades para los adolescentes madres y padres, pues su única alternativa suele ser la zafra de la castaña y diversificar el ámbito productivo en Pando.
Fundación FAUTAPO cree que el “empoderamiento socioeconómico” de las mujeres es fundamental para encarar este tipo de problemáticas. Es por eso que impulsan el ejercicio pleno de los derechos humanos para superar las situaciones de vulnerabilidad, inequidad, discriminación y exclusión que afectan especialmente a las mujeres.
Sostienen que contribuir a un desarrollo socio económico sostenible, equitativo y solidario con empoderamiento, fortalece a los hombres y mujeres en particular en sus capacidades para ejercer sus derechos y hacerlos respetar frente a las autoridades e instituciones.
Un plan departamental que no se implementa
El  alcalde Regis Ritcher es crítico, sostiene que las autoridades no han tomado conciencia de la dimensión del problema y se han abocado a las demandas históricas. Lamenta que no se definan planes con acciones inmediatas para frenar no solo los embarazos en adolescentes, sino el consumo de alcohol y la inseguridad.
La vicegobernadora, Paola Terrazas, dice que el tema “le aterra”. Informó a ANF que el Gobierno Autónomo de Pando trabaja en el “plan departamental para la prevención de los embarazos en adolescentes”, que cuenta con nueve pilares entre los que destacanestán educación, salud, campañas de prevención entre otros.
Reconoció que es un plan que aún no ha arrancado y que la intención es elevar a rango de ley, aunque no ha sido enviado a la Asamblea Departamental Legislativa para su aprobación. Posteriormente requerirán trabajar en su reglamentación y asignarle recursos económicos y no se convierta en una norma declarativa y sin incidencia.
Se trata de "voluntades políticas" dice Espinoza; mientras tanto hay otras adolescentes parecidas a Martiza y Pamela que en este momento están esperando un hijo. 

ANF

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